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Yoga babes Corría el año 2019 y en ésa época de mi vida estaba experimentando mis primeras sensaciones de estrés. big dick xxx video free download Yo tenía 24 años y había asumido ciertas responsabilidades laborales que me superaban. Por eso un compañero de trabajo me recomendó que haga el curso de “El Arte de Vivir”, una semana de encuentros en donde aprendería a respirar y a hacer ejercicios de relajación entre otras cosas. También me tentó diciendo que al curso iban muchas chicas y que seguro me terminaba levantando a alguien.

Para mi decepción, en la primera clase había una sola mujer de mi edad y no me atraía para nada. El resto eran hombres o señoras de la tercera edad. Me propuse concentrarme en mi objetivo principal: superar el estrés. Sin embargo, al día siguiente mis segundas intenciones aflorarían de manera protagónica. Yoga babes

Llegué a la segunda clase un poco tarde y la profesora justo estaba presentando a Sonia, una nueva alumna. Era una mujer de unos 50 años muy bien llevados, morocha fibrosa, de pelo negro largo y lacio brillante, ojos grandes y oscuros delineados, una nariz de cirugía estética y boca de labios marrones, finos y delicados. Llevaba puesto un sweater que se le pegaba a sus pequeños pechos y a sus delgadas caderas. Era flaca, para su edad tenía un cuerpo admirable. En la parte de abajo llevaba unas calzas negras que apenas dejaban imaginar lo que había en su entrepierna pero que remarcaban sus nalgas de carne magra y firme, muy agradables a la vista. Yoga babes

Desde el comienzo de la clase mis ojos estuvieron fijos en Sonia. Me deleitaba viéndola hacer algunos ejercicios de estiramiento y hasta intentaba disimuladamente ubicarme detrás de ella para poder observarla mejor, sobre todo cuando abría las piernas y yo taladraba mi cerebro tratando de imaginar cómo sería esa cuevita de labios oscuros debajo de esas calzas, debajo de esa bombacha que también era un misterio para mi mente estresada pero propensa a excitarse fácilmente. Yoga babes

Cuando terminó la clase a eso de las diez de la noche, caminé solitario hasta la parada de colectivo, rumbo a mi casa. Estaba cansado y al subir no presté atención al resto de los pasajeros.

– ¡Psst! ¡Psst! –sonó una voz a mis espaldas ni bien me senté. fake hospital 

Miré un poco distraído. Había poca gente en el colectivo. Pero el llamado de atención fue un poco más insistente. Entonces giré la totalidad de mi cabeza para mirar a mis espaldas. Era Sonia. La reconocí enseguida. Estaba sentada en el último asiento, sola. Me hizo señas amablemente para que me acercara y me sentara a su lado.

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Date: December 17, 2018

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